La misión en esta ocasión tuvo lugar en la parroquia de Nuestra Señora del Camino con el grupo juvenil Cristo Vive, quienes recibieron a los JMSP con mucho cariño y donde pudieron compartir experiencias de vida y testimoniar el amor por la Iglesia y por el Santo Padre.
“La vida no es fácil”, así comenzó el testimonio de Cristian, un joven de 17 años quien por primera vez se paró al frente de todos y decidió contar su historia de vida; después de haber perdido un año en el colegio y de haber tenido muchos problemas con sus papás y compañeros, decidió que tenia que cambiar su forma de afrontar la vida, ya que “uno no se puede dejar vencer por las adversidades que tiene el diario vivir (…) el día en que peor estaba y cuando más lo necesitaba, unas niñas se me acercaron y me invitaron a este grupo juvenil y desde ahí no he faltado y le doy gracias a Dios porque me rescató”. Después de estos testimonios, los Jóvenes Misioneros del Santo Padre tuvieron la oportunidad de compartir este proyecto con los jóvenes de Cristo Vive, para así sembrar en ellos la alegría de comenzar un caminar misionero junto a las enseñanzas del Papa Benedicto XVI, “Este proyecto no tiene límites, así como la Iglesia es universal este proyecto también lo es, los jóvenes tenemos la responsabilidad de defender lo
que Cristo vino a enseñarnos y lo que la Iglesia nos enseña diariamente” expresó Andrei, líder de JMSP. Para finalizar el grupo, se dispuso un ambiente de oración para darle gracias a Dios, para alabarlo y glorificarlo mediante la música y el baile.
Por: María Paula Cardona
Comité de Prensa JMSP










